Algo
más para contar
Hace un tiempo exactamente dos años realicé el
viaje de mis sueños, con la ayuda de mis padres, la complicidad de una amiga de
la universidad, la cual aun compartimos muchos sueños, tuve la increíble oportunidad
de pisar tierras internacionales por primera vez.
Con apenas
19 años, por mi propia cuenta compré el
pasaje aéreo que me llevaría a conocer el “paradisiaco Cancún” así se hace
llamar turísticamente, el boleto hacia escala en la ciudad de Panamá, una
ciudad que apenas con la vista aérea ya era de ensueño.
Llegamos
a las 10:00pm hora local México, nos incursionamos a buscar un taxi que nos
llevara al hotel, que estratégicamente era muy céntrico, tomamos una van, con
varias personas y costaba la mitad, bueno a pesar de que era mitad no fue tan económico,
15$ (estadounidenses).
Al llegar
estaba una amiga mejicana esperando por nosotras, ella viajó desde Guadalajara,
pero no lo hizo sola, estaba acompañada de mamá, tía y abuelo. Esa noche la
tomamos para planear nuestro siguiente día en el magnífico Cancún.
En la
mañana desayunamos en el hotel, teníamos incluida esa comida, nos trasladamos a
la playa de inmediato. Yo en lo personal estaba muy ansiosa por comprar las
entradas para Cocobongo, un atractivo lugar que tenía unos magníficos show en
vivo que aun puedo recordar, ese día conseguimos esas entradas 75$ fue el
costo.
Sin
duda fue un espectáculo asombroso, duramos en esa discoteca hasta las 6:00 am
bailamos toda la noche y conocimos a personas de todo el mundo, era algo increíble
un verdadero sueño para tres chicas de 19 años.
El día
siguiente lo teníamos comprometido para ir a un parque, no cualquier parque, Xel-Ha,
es para mí en lo personal un extraordinario lugar, tiene para nadar con
delfines, y mi favorito el snorkel que puedes utilizar en toda la piscina
natural que es considerado el acuario natural más grande del mundo, una
verdadera maravilla paradisiaca.
Ni
hablar de la comida mejicana, a pesar de no ser una amante de la comida
picante, era necesario comerla allá, tacos, burritos, chile con carne y mucha
tequila, sin duda México está lleno de
mucho magnetismo, una combinación entre armonía y confort que no se puede
describir, se tiene que vivir.
Nuestro
última visita y no menos importante fue para la pirámide de chichen itza, ya es
considerada una maravilla del mundo, y sí que lo es, tiene mucha historia y
posee unas obras arquitectónicas que jamás imaginaríamos que podían ser creadas
por la mano del hombre, pero allí estaban, esas majestuosas pirámides que los
mayas crearon hace muchísimos años y aun se mantienen relucientes.
A
pesar de haber muchos vendedores (la mayoría niños) impedían un poco la circulación
de las personas en las pirámides, hay mucho comercio, y la verdad no me pude
venir sin traer unos souvenir para mi mamá.
En fin
ya el siguiente día lo tomamos para ir de compras y pasar por unos locales
nocturnos, maravillosamente por ser extranjeras nos regalaron los tragos, margaritas
y piña colada y muchos shot de tequila.
Ya el
día de regreso a nuestro país Venezuela, nos quedamos sin un peso (mexicano) ni
un dólar, lo habíamos gastado todo, comprando ropa y zapatos,
(que maravilla) el vuelo salía a las 7:00am y nos levantamos previamente a las
4:00am. Nuestra amiga nos ayudó con 100 pesos para el taxi, obviamente no
cobraban eso.
Con maleta
en mano, mi amiga y yo nos apuntamos a tomar uno de esos taxis mejicanos color
blanco con verde que siempre vi en la tv. El señor muy amable se detuvo y nos
dijo que para el aeropuerto eran 300 pesos,ok, como buenas venezolanas
entramos en acción para “regatear” milagrosamente encontré 100 pesos en mi
cartera, le dijimos que era lo único que teníamos y que íbamos a perder el
vuelo, con todo el drama posible el señor acepto. (Dios lo bendiga donde esté)
Luego
la historia de pasar todo el día en el aeropuerto de Panamá, sin un dólar, no fue
nada agradable, pero lo importante es que pudimos llegar a nuestro país, sanas
y salvas.